SISTEMA DE GESTIÓN DE LA CALIDAD AMBIENTAL EN EDIFICIOS DE USO PÚBLICO

La contaminación de los ambientes interiores de los edificios es responsable directa de gran número de molestias y enfermedades que afectan a las personas, desde una simple fatiga o molestia, hasta síntomas compatibles con alergias, infecciones e incluso cáncer.

El diseño y construcción de los edificios cada vez más enfocado a un ahorro energético, tiene como consecuencia la hermeticidad de los espacios, al limitarse las posibilidades de ventilación natural y, por tanto del reciclaje del aire interior. La gran variedad de materiales de construcción, recubrimientos, aislamientos y elementos decorativos que acompañan a estos edificios pueden originar contaminantes en el ambiente interior. También hay que tener en cuenta el mobiliario, equipamiento y las operaciones realizadas en los diferentes planes de autocontrol implementados (agua de consumo humano, sistemas de climatización, torres de refrigeración, limpieza y desinfección, aplicación de biocidas y desinfectantes.

Ejemplo de ambientes interiores: recintos, edificios e instalaciones urbanas donde se acumulen personas (guarderías, polideportivos, residencias de ancianos, bibliotecas,… a excepción de aquellos lugares donde se desarrollen actividades industriales.

La reciente promulgación de instrumentos reguladores como el Código Técnico de la Edificación, el Reglamento de Instalaciones Térmicas y el Reglamento relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos (REACH), ha supuesto un paso importante en la mejora de la gestión de la calidad del ambiente interior. Por este motivo, la disponibilidad de sistemas de gestión integrada de la calidad del ambiente interior en el ámbito de los edificios de uso público supone una herramienta para la implantación de los procedimientos necesarios para la prevención y el control de los riesgos sanitario – ambientales (calidad del aire interior, agua potable, legionella, seguridad química, piscinas,…) asociados al interior de los edificios. Se trata de la promoción de ambientes saludables, mediante procedimientos de gestión, auditorias y planes de autocontrol durante el diseño, mantenimiento y control de la vida del edificio.

Requisitos Básicos

Está dirigido para identificar aquellos factores con incidencia en la calidad ambiental. Lo primero que se realiza es una recolección de quejas y problemas anteriores o anomalías que estén condicionando la calidad ambiental. Además del apoyo documental e información que aporten los afectados, se deberá realizar una toma de muestras para determinar la concentración de contaminantes presentes. Según los resultados obtenidos se diseñarán las medidas de vigilancia y correctoras, que garanticen un entorno saludable. Puede ser necesario que se realice una segunda determinación para evaluar los resultados obtenidos, o después de haber implantado las medidas oportunas, si no existe una evidencia clara de mejoría de la situación ambiental.

Diseño de un Sistema de Gestión de la Calidad de Ambiente Interior (SGCAI)

El Sistema de gestión de la Calidad dEl Sistema de Gestión de la Calidad del Ambiente Interior (SGCAI) es un instrumento de gestión dinámico, ya que los puntos críticos que pudieran requerir de medidas preventivas y controles periódicos, en un momento determinado puedan estar controlados mediante unas buenas prácticas de higiene y limpieza; lo que implica la modificación de las actuaciones de los planes, ya sea introduciendo nuevas medidas o descartando otras.

Los Planes que deben integrar el SGCAI son:

• Plan de Prevención y Control de la Calidad del Aire Interior (PCCAI)

• Plan de Reformas y Remodelaciones

• Plan de Mantenimiento

• Plan de Limpieza y Desinfección

• Plan de Control Integrado de Plagas

• Plan de Autocontrol de Agua de consumo humano

• Plan de Autocontrol de Legionelosis

El Sistema de gestión de la Calidad del Ambiente Interior (SGCAI), básicamente es de aplicación de forma general en todas las instalaciones, entornos y edificios, incluidos los residenciales y urbanizaciones, excepto en viviendas, cuyo objetivo es prevenir los problemas de calidad ambiental y mantenerlos en óptimas condiciones higiénico-sanitarias; no sólo va dirigido a entornos donde ya existen problemas de calidad constatados por quejas y/o afecciones de salud de los usuarios, sino también al resto de edificios como una herramienta de prevención de riesgos a aplicar en el funcionamiento rutinario de éstos.

El SGCAI se desarrolla en 3 niveles de actuación estructurados en:

• Diagnóstico de situación

• Medidas de actuación: Vigilancia y Control.

• Evaluación.

En cada fase se tendrán en consideración los siguientes puntos:

1. Realizar un Análisis de Peligros

2. Determinar los Puntos de Control Crítico (PCC)

3. Establecer los límites críticos para cada PCC

4. Establecer un sistema de vigilancia para el control de los PCC

5. Establecer medidas correctoras cuando el sistema de vigilancia indica que un PCC no está controlado

6. Establecer los procedimientos de verificación para confirmar que el Plan funciona correctamente

7. Establecer un sistema de documentación y registros

Realizar un Análisis de Peligros

Se entiende por peligro, todo aquello que puede producir daño o un deterioro en la calidad de vida de las personas.

Por riesgo entendemos la probabilidad de que se materialice de forma efectiva cierto peligro o la probabilidad de que se produzca un daño determinado.

El análisis de peligros consistirá en la recopilación y evaluación de información sobre los factores o elementos (mobiliario, materiales y diseño de las conducciones de agua, moquetas, material aislante, etc.) y condiciones (temperatura, humedad…) para valorar la posibilidad de que se produzca un riesgo y determinar su gravedad.

Determinar los Puntos de Control Crítico (PCC)

Consideramos como Punto de Control Crítico al procedimiento, etapa, elemento o instalación que puede ser controlado aplicando una medida de control para prevenir, eliminar o reducir a niveles aceptables un peligro.

Establecer los límites críticos para cada PCC

El límite crítico es el valor que debe ser vigilado, establece la frontera entre lo aceptable y lo inaceptable.

Establecer un sistema de vigilancia para el control de los PCC

El sistema de vigilancia comprende la secuencia planificada en el tiempo de las observaciones o medidas de parámetros de control para que no se superen los límites críticos establecidos. Puede ser un sistema de vigilancia continua (equipos automáticos para control de temperatura, tiempo, emisiones…) o vigilancia discontinua (por ejemplo examen visual, muestreos).

Debe estar perfectamente documentado y descrito el procedimiento de vigilancia: qué se va a vigilar, quién es el responsable de la misma, cómo se realiza la vigilancia, cuándo y con qué frecuencia, y dónde se registran los datos obtenidos.

Establecer medidas correctoras cuando el sistema de vigilancia indica que un PCC no está controlado

Una medida correctora es la acción que debe tomarse cuando los resultados de la vigilancia en un PCC indican que ese punto no está controlado, porque existen desviaciones del límite crítico en ese punto.

Establecer los procedimientos de evaluación para confirmar que el sistema funciona correctamente

La evaluación consiste en comprobar que el Sistema funciona eficazmente y que las medidas de control se realizan correctamente.

Establecer un procedimiento de documentación y registros

Es necesario disponer de la documentación que desarrolla el plan: procedimientos, instrucciones de trabajo, esquemas de instalaciones…

Los registros podrán estar en diferentes soportes: papel, CD, programa informático…

DIAGNÓSTICO DE SITUACIÓN

Identificación de todos los aspectos del edificio que interaccionan con la calidad ambiental interior. Se considerará:

• ¿Qué características estructurales del edificio pueden influir en la calidad ambiental?

• ¿Qué características de las actividades desempeñadas en el edificio pueden influir en la calidad ambiental?

• ¿Qué características de los ocupantes o usuarios del edificio puede influir en la calidad ambiental?

• ¿Cuáles son los posibles focos contaminantes?

• ¿Qué problemas o quejas existen asociados al edificio?

• ¿Se han detectado problemas ambientales con anterioridad? ¿Qué medidas fueron adoptadas?

• ¿Qué se ha medido y resultados obtenidos?

PRIMERA FASE. RECOGIDA DE INFORMACIÓN.

Solicitud de información al responsable.

Libro del edificio, antigüedad, planos, esquemas de instalaciones, memorias técnicas descriptivas, deficiencias, registro de quejas, incidencias y otros como, los planes integrantes del SGCAI, gestión de residuos, entorno exterior, proximidad de actividades industriales…

Flujo de personas y materias (materia prima o productos recepcionados y residuos generados).

  • Ubicación del edificio.
    • La calidad del aire exterior de la zona. El nuevo Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), de hecho, incorpora el concepto de ODA-IDA (Outdoor Air e Indoor Air) calidad de aire exterior e interior, y obliga a disponer de equipamiento específico de purificación para tratar el aire exterior y obtener un aire interior de buena calidad sí el entorno está muy contaminado.
    • El nivel de ruido. El nuevo Código Técnico de la Edificación, obliga a disponer de cerramientos de altas prestaciones frente al ruido si los edificios se ubican en zonas con elevado nivel de ruido exterior.
    • La orientación y las condiciones climatológicas. Puede afectar al confort térmico.
    • Usos anteriores del solar. Verificar antecedentes del suelo (contaminación anterior,…).
    • Actividades desarrolladas en el área de influencia. Industrias, vertederos, focos de contaminación en el entorno.
  • Usos, actividades y distribución del edificio. El uso y distribución del edificio previstos en el proyecto, pueden verse modificados y surgir problemas de CAI.
  • Materiales de construcción. La entrada en vigor del Reglamento Nº 1907/2006 (CE) relativo al registro, evaluación y autorización de productos químicos (REACH), ha supuesto la imposición de amplias exigencias sobre los productos químicos y materias o materiales que los contengan.
  • Instalaciones e infraestructuras del edificio.
    • Instalaciones de acondicionamiento de aire. Confort termo – higrométrico, ventilación, contaminantes ambientales, evacuación de humos y gases,…
    • Instalaciones de agua.
      • Instalaciones que transfieren agua al aire como acondicionadores evaporativos, humectadores, torres de enfriamiento y condensadores evaporativos.
      •  Pueden provocar el contagio de microorganismos contaminados, algunos tan peligrosos como Legionella pneumophila. Cuyos síntomas se manifestarán de forma evidente.
      • Instalaciones de tratamiento, almacenamiento y transporte de agua de abastecimiento humano: red de suministro de agua potable, agua sanitaria y riego. Suponen un riesgo cuando no cumplen los estándares de calidad y pueden contaminar otras instalaciones por fugas o derrames. Además de poder actuar como reservorios de Legionella spp y afectar a duchas y aspersores.
    • Instalaciones de recogida de residuos urbanos y aguas residuales. Instalaciones de saneamiento (desagües, alcantarillado y vertidos); basuras (conductos de descarga y/o salas de almacenamiento de residuos urbanos). Riesgo: fuente de malos olores, artrópodos, roedores, etc; además los bajantes pueden originar humedades.
    • Depósitos de combustibles. Riesgo: contaminación por compuestos volátiles durante la recarga, limpieza, o por derrames y/o fugas.
    • Instalaciones de transporte vertical y comunicación entre plantas. Riesgo: ascensores y tiros de escalera pueden servir como vías de migración de contaminantes y organismos biológicos desde garajes, almacenes, etc, hacia zonas ocupadas.
    • Instalaciones de electricidad y telecomunicaciones. Casi todos los edificios cuentan con instalaciones de radiodifusión y televisión (canalizaciones, arquetas, registros) y equipos (antenas, repartidores, amplificadores…). Riesgo: pueden generar campos eléctricos y electromagnéticos.
    • El alumbrado interior debe favorecer el confort visual evitando reflejos y deslumbramientos.
    • Las instalaciones de informática y telecomunicación además de la posible creación de campos electromagnéticos, son fuente de cargas térmicas y compuestos orgánicos volátiles (COV).
    • Zonas de aparcamiento. Foco potencial de contaminación por emisión de partículas y gases de combustión, así como de artrópodos y roedores.   
    • Almacenes y salas de usos especiales (Almacenes de productos, especialmente de productos químicos, o zonas como talleres de mantenimiento, zona de reprografía, cocinas, salas de comedores colectivos, salas de fumadores). Riesgo: fuente potenciales de contaminación, por lo que deben mantenerse en depresión, si fuera necesario con tratamiento de aire específicos.
  • Otros: Mantenimiento del edificio. Reformas y remodelaciones. El inadecuado mantenimiento “higiénico sanitarios” puede conducir a diferentes tipos de problemas de calidad ambiental, por ensuciamiento y deterioro de las superficies e instalaciones.

Las actividades de reforma y remodelación pueden generar elevadas concentraciones de partículas, dispersión de hongos, emisión de COV, etc. Lo que hace importante una correcta planificación y evitar los efectos adversos de la contaminación cruzada.

SEGUNDA FASE. ANÁLISIS DE PELIGROS.

Se debe comparar el uso y el funcionamiento actual del edificio con el diseño y uso previsto en la planta original, para ver si se ajusta al proyecto inicial o si requieren medidas correctoras puntuales. Esta información se completa con el resto de datos de relevancia ambiental obtenidos, como:

 

  • Materiales susceptibles de emisión de radón, formaldehído y otros COVs…
  • Actividad o número de empleados y aforos en edificios públicos, así como la modificación del espacio planificado inicialmente.
  • Localización de fotocopiadoras, impresoras, en relación con el sistema de extracción de aire; generación de ozono (desinfección por ozono); polvo debido a la utilización de importantes cantidades de papel.
  • Localización de las tomas de aire exterior, teniendo en cuenta la existencia de torres de refrigeración, sistemas de extractores de garajes, cocinas,…
  • Infiltraciones de aire procedentes de garajes, restaurantes, cocinas… del mismo edificio o de otros de su entorno.
  • Sistemas de climatización y ventilación: aportes de aire, renovación, recirculación, humidificación, filtros, limpieza…
  • Olores. Existencia e identificación de fuentes.
  • Nivel de limpieza y desinfección (alfombras, moquetas, muebles, etc.).
  • Utilización de productos químicos: tratamientos de control de plagas, jardinería, ambientadores…
  • Presencia de mohos, humedades, escapes de agua.
  • Obras y reformas realizadas y medidas de protección utilizadas.
  • Malas prácticas y usos inadecuados de las instalaciones y productos.

Mediante este proceso se han identificados todos los aspectos y elementos que influencia en la calidad del ambiente interior, suponiendo un peligro potencial. A partir de aquí, se seleccionan los que realmente sean significativos para su posterior valoración mediante la toma de muestras.

Esta selección se realiza en base a unos criterios de decisión como son la ocurrencia y la gravedad de las consecuencias; se evalúa la importancia del peligro clasificándolo en COMPATIBLE (C), MODERADO (M), GRAVE (G) y MUY GRAVE (MG).

Para asignar valores a la probabilidad de que ocurra un peligro se utilizará como referencia los valores:

  • NULA. Prácticamente imposible, el daño no ocurre nunca.
  • BAJA. Remotamente posible, ocurre raras veces.
  • MEDIA. Bastante posible. Si no ha ocurrido antes es fácil que suceda.
  • ALTA. Completamente posible. Ocurre siempre o casi siempre. Para asignar valores a la probabilidad de que ocurra un peligro se utilizará como referencia los valores:

Para asignar valores a la gravedad de las consecuencias se asigna el daño más probable que podría ocurrir si se materializase el riesgo detectado. La gravedad de los efectos producidos será:

  • BAJA. Cuando no tenga afecciones importantes de los usuarios o se produzcan afecciones leves (daños superficiales, como pequeños cortes y magulladuras, irritación de ojos, mucosas, molestias, dolor de cabeza, disconfort. Lesiones previsiblemente sin cusa de baja.
  • MEDIA. Efectos considerables para la salud como quemaduras, fracturas, conmociones, torceduras importantes, lesiones múltiples, dermatitis, sordera, asma, trastornos músculo – esqueléticos, enfermedades infecciosas agudas, intoxicaciones no mortales, enfermedades que llevan a incapacidades menores o lesiones con baja superior a 10 días.
  • ALTA. Entrañan daños graves que requieren de actuaciones inmediatas. Enfermedades crónicas, intoxicaciones mortales, cáncer, lesiones muy graves o mortales.

Una vez calificado un peligro por su grado de riesgo, se valorará si es necesario adoptar medidas preventivas para evitarlo o reducirlo, y asignar la prioridad de implantación de esas medidas.

Para establecer los PCC se consideran aquellos que requieren de medidas de control para proceder a su valoración. Si un PCC establecido originalmente, una vez adoptadas las medidas establecidas para su control pasa a catalogarse como compatible, dejando de ser un PCC.

TERCERA FASE. INSPECCIÓN Y TOMA DE MUESTRAS.

Estrategia de muestreo.

Salvo aquellos casos en los que exista un marco normativo donde se contemple la planificación del muestreo (Legionella, agua de consumo humano, piscinas, etc.), es necesario establecer donde medir y el número representativo de muestras a realizar. Debe considerarse “cuándo y cómo” se mide: condiciones del edificio en ese momento (ocupación, hora, método, duración y frecuencia del muestreo).

Los parámetros a analizar incluirán unos mínimos, que de forma general, están relacionados con la calidad ambiental, como son:

 

  • Temperatura y humedad relativa.
  • Dióxido de carbono.
  • Monóxido de carbono.
  • Partículas en suspensión (PM10).
  • Bacterias y hongos en suspensión.

 

Parámetros analíticos reglamentarios incluidos en los Planes del SGCAI.

CUARTA FASE. VALORACIÓN DE RESULTADOS E INFORME FINAL.

Cada PCC debe de disponer de un valor de comparación, para indicar si es conforme o no; pueden ser requisitos legales o bien recomendaciones aplicables en cada caso de organismos reconocidos en la materia. A partir de ellos se establece el límite crítico.

Al final de esta fase se emitirá un diagnóstico de la calidad ambiental en interiores en el edificio objeto de estudio. El diagnóstico permite calificar la CAI actual del edificio y se expresará como “Edificio con Calidad Ambiental en Interiores Aceptable” cuando los resultados obtenidos sean satisfactorios o conformes a los valores límite, o “Inaceptable” cuando no lo sean. Cuando el resultado es inaceptable, supone que en el PCC no son suficientes las medidas de control y es necesario realizar Acciones Correctoras, que se valorarán por la gravedad de sus efectos en moderados, graves o muy graves. La aplicación de medidas correctoras requiere una segunda determinación para valorar los resultados obtenidos y la eficacia de las medidas implantadas.

El Diagnóstico de Situación de la Calidad Ambiental Interior quedará plasmado en un documento que incluirá:

  1. Ficha técnica del edificio:
    1. Localización del edificio, uso y antigüedad.
    2. Ocupación estimada promedio y máxima (a ser posible por recintos).
    3. Materiales y recubrimientos en suelos, paredes y techo cuando tengan repercusión en la calidad ambiental.
    4. En el caso de oficinas, superficie por persona y volumen de aire por persona (promedio y mínimo).
    5. Reformas o remodelaciones durante los últimos años. Materiales y productos utilizados.
    6. Condiciones higiénico – sanitarias del edificio y hábitos higiénicos de sus ocupantes. Procedimientos de limpieza (método, frecuencia, productos empleados).
    7. Ventilación: Tipo de ventilación (natural, mecánica, mixta) y sistema de extracción y purificación del aire (filtros). Localización de la toma de aire, recirculación, sistemas de enfriamiento y/o humidificación.
    8. Renovaciones: aporte de aire exterior y aportes promedio y mínimo por persona (litros/segundo por persona) y su cálculo (estimado y medido).
  1. Resultados del Análisis de Peligros.
    1. Parámetros analizados y justificación.
    2. Resultados analíticos obtenidos y criterios de calidad considerados.
    3. Medidas preventivas y Acciones correctoras propuestas.

MEDIDAS DE ACTUACIÓN: VIGILANCIA Y CONTROL

A partir del Diagnóstico, se elaborarán las medidas de vigilancia y control que afectan a cada Plan Integrante del SGCAI, y que deben aplicarse de formar planificada según el cuadro de gestión. Mediante los cuadros de gestión cualquier persona que lo consulte, puede conocer de forma rápida como es la situación ambiental del edificio.

En las medidas de vigilancia se contemplará: qué debe controlarse, quién es el responsable, cómo hay que hacerlo y cuándo (frecuencia). Siempre que sea posible, se explicará a los operarios el porqué de cada actuación.

Medidas correctoras.

Se producirán cuando de la vigilancia de un PCC indiquen que no está controlado, por desviaciones del límite crítico en ese punto.

EVALUACIÓN

Para comprobar la efectividad de las medidas de actuación realizadas y el grado de cumplimiento es necesario realizar un seguimiento. Las acciones de verificación son diferentes a las de vigilancia, son programadas, llevándose a cabo por personal cualificado. Puede realizarse a través de auditorias (internas o externas), calibración de equipos,…

Puntos de verificación:

  • Grado de cumplimiento del Sistema: métodos de control, medidas de vigilancia, calendario previsto, otras medias de acompañamiento, información al usuario previstas,…
  • Efectividad: Verificar si se están controlando los PCC y no se superan los límites establecidos. Obtención de los resultados esperados.
  • Incidencias: También deberán recogerse durante la verificación todas las acciones correctoras, quejas, efectos adversos para la salud detectados.

PLANES Y DIRECTRICES ESENCIALES DE APLICACIÓN TRANSVERSAL EN UN SISTEMA DE GESTIÓN DE LA CALIDAD AMBIENTAL EN INTERIORES

PLAN DE PREVENCIÓN Y CONTROL DE LA CALIDAD DEL AIRE INTERIOR.

La calidad del aire interior depende en gran parte del diseño, higiene, mantenimiento y funcionamiento de los sistemas de ventilación y climatización del edificio. Estos sistemas deben crear las condiciones térmicas aceptables (temperatura y humedad) procurando confort térmico para los ocupantes. Estos sistemas que se distribuyen por todo el edificio aportando aire acondicionado por los difusores, transportan igualmente los distintos contaminantes que encuentra en su recorrido hasta las rejillas de retorno; existiendo un riesgo de propagación de propagación de contaminantes en el aire, con la consiguiente aparición de patógenos de diferente índole como por ejemplo las enfermedades nosocomiales en hospitales.

  • La ventilación en los edificios puede ser natural o mecánica.
    • La ventilación natural se consigue a partir de diferencias de presión que crea el viento en el edificio o que pueda resultar en un efecto acumulativo, debido a diferencias de temperatura. El aire penetra a través de aperturas situadas en la parte inferior de la fachada y sale otra vez al exterior a través de otras aperturas situadas en la parte superior de la misma.
    • La ventilación mecánica de caudal simple introduce el aire de forma natural, gracias a los pasos de aire ajustables que están ajustables que están situados en las paredes exteriores mientras que el aire viciado se extrae mecánicamente (ventiladores) en el pasillo. Con esta extracción se produce una depresión en las oficinas, que favorece la infiltración de aire nuevo.
    • En el caso de la ventilación mecánica de caudal doble hay dos conductos. El aire, filtrado y precalentado en invierno, entra en los recintos y salas del edificio a través de un conducto, generalmente situado en el falso techo. El flujo de aire que entra a través de los difusores mueve, retiene y transporta los distintos contaminantes que encuentra en su recorrido desde su origen hasta las rejillas de retorno de aire junto con los contaminantes que transporta y se extrae mecánicamente por otro conducto. Además se puede controlar la temperatura del aire acondicionándolo.

Etapas necesarias para la elaboración de un PCCAI:

  • Diagnóstico de Situación de Calidad.
  • Medidas de actuación: vigilancia y control.
  • Evaluación.

DIAGNÓSTICO DE SITUACIÓN DE CALIDAD

Primera Fase. Recogida de información.

  • Solicitud de información al responsable relacionada con los elementos e instalaciones implicadas en los SVAA (Sistema de ventilación y aire acondicionado): plano detallado del Sistema de ventilación y climatización, esquema de instalaciones, memorias técnicas descriptivas, deficiencias, planes integrantes del SGCAI que afecten al Sistema de SVAA (mantenimiento, legionelosis, limpieza y desinfección…), gestión de residuos, entorno exterior, registro de quejas, incidencias…
  • Inventario de factores ambientales: Listado de los aspectos, instalaciones o elementos del SVAA que interaccionan con la calidad ambiental.

1. Ubicación del edificio

    • Aspectos que pueden condicionar la calidad ambiental en interiores:
    • Calidad del Aire exterior de la zona. Dependiendo de la calidad del aire exterior del edificio (ODA) y las exigencias que se deban de cumplir para la calidad del aire interior en función del tipo de edificio que se trate (hospital, oficina, cines, garajes…), se dispondrá de un equipamiento de purificación del aire, conforme al RITE.
    • Orientación y condiciones climatológicas. Condiciona el confort térmico.
    • Usos del solar. Por ejemplo, las zonas verdes son fuente de hongos y ocasionalmente puede ser emisor de olores a compost, así como de productos químicos usados como plaguicidas.
    • Ubicación de tomas de aire. Deben de estar alejadas de focos de contaminación, así como de zonas ajardinadas y de torres de refrigeración próximas, a cuartos de basuras o residuos y a almacenes de productos químicos.
    • Actividades desarrolladas en el área de influencia. Existencia de posibles focos de contaminación por actividades industriales, vertederos, etc. (gases, sustancias químicas, olores…).

2. Usos, actividades y distribución del edificio.

La modificación del proyecto original con compartimentación de espacios que fueron diáfanos suele constituir un problema habitual que afecta al confort térmico y a los SVAA.

3. Materiales de construcción. Manipulación o instalación de materiales interiores no inertes en contacto con el aire que pueden aportar sustancias nocivas al aire, por ejemplo fibra de vidrio deteriorada que genere fibras en suspensión, compuestos orgánicos volátiles a partir de aislamientos, etc.

4. Instalaciones e infraestructuras del edificio.

 

  • Instalaciones de acondicionamiento del aire. Debe revisarse: aportes, renovación, recirculación, humidificación, filtros, limpieza.
  • Sistema de ventilación. Participa en la renovación del aire interior.
  • Humidificación. La instalación de humidificación en los sistemas de climatización puede suponer un problema higiénico si no se realiza un mantenimiento exhaustivo, ya que la humedad es un factor potenciador de contaminación microbiana, fúngica y de ácaros.
  • Plenums. Los falsos techos utilizados como plenum de conducción de aire son difíciles de higienizar ya que existen multitud de elementos eléctricos, bandejas de cableados, luminarias, etc., y los materiales constitutivos del propio falso techo o el material aislante, suelen ser fuente de fibras de vidrio o celulosa, que pueden afectar negativamente a la calidad del aire del edificio.

Instalaciones de agua. Debe tenerse en cuenta las instalaciones que transfieran agua al aire y que estén consideradas de riesgo por legionelosis como torres de refrigeración, condensadores evaporativos, humectadores y equipos de enfriamiento evaporativo.

Otras instalaciones como cuartos de basuras o conductos de recogida de residuos urbanos depósitos de combustibles, instalaciones de transporte vertical y comunicación entre plantas, zonas de aparcamiento y almacenes o salas de usos especiales, pueden emitir contaminantes (gases, humos, olores, artrópodos…) que afecten a puntos de captación de aire interior o directamente difundirse a las diferentes estancias y recintos del edificio, pudiendo afectar a los SVAA. Determinadas salas, como zonas de reprografía, cocinas, almacén de productos químicos, deben mantenerse en depresión respecto al resto del edificio y, si es preciso, con tratamientos de aire específicos.

  • Planes transversales

Segunda fase. Análisis de Peligros.

Identificación de peligros, establecimiento de los peligros significativos como Puntos de Control Crítico, valoración mediante inspección y toma de muestras.

Tercera fase. Inspección y toma de muestras.

El RITE establece los valores de los parámetros que conforman el confort térmico:

  • Temperatura seca del aire operativa.
  • Humedad relativa.
  • Temperatura media del aire en la zona ocupada.
  • Intensidad de la turbulencia.

Parámetros mínimos en la calidad del aire interior. 

Temperatura y humedad relativa.

  • Dióxido de carbono.
  • Monóxido de carbono.
  • Partículas en suspensión (PM10).
  • Bacterias en suspensión.

Otros parámetros adicionales que pueden realizarse según los resultados obtenidos en el análisis de peligros son:

  • Fibras en suspensión (amianto, fibra de vidrio, etc.). Depende de los materiales de construcción o aislantes del edificio. 
  • Radón, si es propio del terreno o materiales empleados (graníticos)
  • Compuestos orgánicos volátiles, si existen olores, sobre todo en edificios recién construidos o reformados con mobiliario nuevo se medirá formaldehído.
  • Ozono en fotocopiadoras, impresoras, ozonizadores. La US Food an Drug Administration propone que la emisión y la acumulación de O3 en al atmósfera del lugar de trabajo no exceda de 0,05 ppm. La A.C.G.I.H. recomienda un TLV-TWA de 0,2mg/m3 ó 0,1 ppm. y el valor STEL 0,3 ppm.
  • Ácaros del polvo en zonas de almacenamiento, sobre todo de palel o con escasa limpieza, con presencia de moquetas, mascotas…
  • Benceno, nicotina y aldehídos si existe presencia de fumadores.
  • Iluminación y ruido ambiental.

Cuarta fase. Valoración de resultados e informe final.

El Diagnóstico de Situación de la Calidad del Aire quedará plasmado en un documento que incluirá al menos:

  • Información técnica de las instalaciones del aire.
    • Tipo de ventilación (natural, mecánica, mixta) y sistema de extracción y purificación del aire (filtros). Localización de la toma de aire, recirculación, sistemas de enfriamiento y/o humidificación
    • Renovaciones: aporte de aire exterior y aportes promedio y mínimo por persona (litros/segundo persona) y su cálculo (estimado, medido).
    • En el caso de oficinas, superficie por persona y volumen de aire por persona (promedio y mínimo).
    • Dispositivos por riesgo por legionelosis. Existencia de dispositivos, cumplimiento del Plan de Autocontrol de Legionelosis.
    • Condiciones higiénico – sanitarias de las instalaciones de aire. Procedimientos de higienización (método, frecuencia, productos empleados).
    • Materiales y recubrimientos en suelos, paredes y techo cuando tengan repercusión en la calidad del aire interior.
    • Reformas o remodelaciones realizadas durante los últimos años.

Materiales y productos utilizados.

  • Resultados del Análisis de Peligros.
    • Parámetros analizados y justificación.
    • Resultados analíticos obtenidos y criterios de calidad considerados.
    • Medidas preventivas y Acciones correctoras propuestas.

MEDIDAS DE ACTUACIÓN: VIGILANCIA Y CONTROL

A partir del diagnóstico se elabora el Cuadro de Gestión que recoge de forma planificada las medidas de control y vigilancia del PCCAI.

Medidas de control de focos contaminantes.

La fuente de contaminación puede controlarse por:

  • Higiene. La higienización de los SVAA consiste en la eliminación de la suciedad y contaminantes mediante la limpieza de los mismos, puede realizarse un tratamiento de desinfección además, si fuera necesario.
  • El Reglamento de instalaciones térmicas en los edificios, RITE (R.D. 1027/2007), establece que la prueba de recepción de redes de conductos de aire, la preparación y limpieza de éstas, se realizará antes de la conexión de las unidades terminales. La limpieza interior de las redes de conductos se efectuará una vez se haya contemplado el montaje de la red, pero antes de conectar las unidades terminales y de montar los elementos de acabado y muebles. Cumpliendo con la norma UNE 100.012, Higienización de sistemas de climatización. La norma UNE 100012 desarrolla criterios de valoración, descontaminación y de validación de la calidad higiénica del SVAA.
  • Eliminación. Cuando se conoce la fuente de contaminación se elimina, siendo una medida permanente que no requiere de operaciones de mantenimiento posteriores. Es el método ideal para controlar la calidad de aire en interiores.
  • Sustitución. Se sustituye los elementos que originen la contaminación por otros que presten el mismo servicio pero que sean menos tóxicos o presente un riesgo menos para las personas que lo utilizan.
  • Aislamiento o confinamiento espacial. Mediante barreras parciales o totales alrededor de la fuente de contaminación se minimizan las emisiones al aire circundante, además de limitar el acceso de personas a la fuente de contaminación. Los recintos deben de estar provistos de sistemas de ventilación suplementarios que puedan extraer aire y suministrar un flujo de aire dirigido donde sea necesario. Ejemplo, sala de calderas, salas de fotocopiadoras.
  • Sellado de la fuente. Se propone para evitar la dispersión de fibras de amianto sueltas de antiguos aislantes, así como para reducir las emisiones de formaldehído de las paredes tratadas con resinas. Para sellar bloques de hormigón y fisuras en paredes se sótanos, mediante polímeros para evitar la inmisión de radón del suelo.
  • Extracción localizada. Se captura el contaminante en la propia fuente o lo más cerca posible de ella; se realiza mediante una campana que atrapa el contaminante en una corriente de aire que fluye a través de conductos hacia el sistema de depuración con ayuda de un ventilador.
  • Cuando no es posible filtrar o depurar el aire extraído, deberá evacuarse al exterior y no volverá a utilizarse en el edificio.
  • Ventilación. El sistema más empleado. La renovación del aire interior con aire nuevo de mejor calidad diluye los contaminantes que se encuentran dispersos por todo el edificio, debido a las diferentes fuentes de contaminación presentes en ellos.

Medidas de prevención y control básicas a aplicar en los sistemas de ventilación:

  • Sistema de purificación o filtración. El RITE establece 4 categorías para medir la calidad de aire interior (IDA 1 a IDA 4) y 5 categorías para medir la calidad de aire exterior (ODA 1 a ODA 5). Igualmente en función de la categoría de IDA, ODA y el uso del edificio, el RITE establece el tipo de filtración que requiere. También se clasifica el aire de extracción en función del edificio o local que se trate en AE 1 a AE 4.
  • Aporte de aire o renovación. Debe aportarse un determinado flujo de aire exterior por horas y ocupante, estableciendo unos valores mínimos recomendables.

EVALUACIÓN.

La evaluación de la calidad del aire en ambientes interior y su gestión requiere de la aplicación de valores de referencia o estándares. Un valor de referencia debe de representar un nivel de concentración que para la mayoría de individuos suponga la ausencia de efectos perjudiciales sobre la salud, y cuando se exceda, requiera emprender acciones para asegurar su reducción en el edificio afectado.

GESTIÓN SANITARIA DE PLAGAS URBANAS.

Las plagas en ambientes urbanos actúan como vectores de transmisión de enfermedades y/o reservorio de microorganismos patógenos. Plaga urbana es aquella especie con presencia por encima de los niveles considerados de normalidad, implicadas en la transmisión de enfermedades infecciosas para el hombre y en el daño o deterioro del hábitat y del bienestar humano.

En la actualidad, el aumento del tráfico de viajeros y comercio internacional, las alteraciones del medio ambiente y las nuevas tendencias de ocio y recreo, jugarían un papel importante en la inevitable presencia de ciertas especies no habituales en nuestro medio urbano, como las plagas de hormigas, pulgas, garrapatas, chinches y de forma alarmante, la introducción de especies exóticas.

La OMS establece que la estrategia de control debe realizarse de acuerdo a un programa de lucha racional definido como “Control Integrado de Plagas”; donde son seleccionadas actuaciones específicas, tendentes a mantener la población de especies nocivas por debajo del umbral de tolerancia, que integren y combinen medidas de ordenamiento del medio, con métodos de prevención y control, minimizando el uso de biocidas. De hecho la aplicación de biocidas respetuosos con el medio ambiente se está optimizando para la desinfección de cucarachas, desinfección de suelos, control de roedores (cebos para ratas, sistemas para ahuyentar ratas, chinches de la cama (para eliminar chinches), control de palomas o aves en general,…

REQUISITOS ADMINISTRATIVOS.

Registros.

Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Plaguicidas (Biocidas).

Deben de realizarlo las empresas distribuidoras / importadoras de productos biocidas, los fabricantes/envasadores de productos biocidas, los locales en que se almacenen o comercialicen biocidas, las instalaciones fijas destinadas a realizar tratamientos, y las empresas de tratamientos de plagas que utilicen productos biocidas de uso en la industria alimentaria y de uso ambiental.

Plan de Control Integrado de Plagas.

Adopción de medidas preventivas con la realización de un diagnóstico inicial de situación que establezca el grado de actuación y la utilización prioritaria de métodos pasivos y/o medidas estructurales correctoras, acompañados de prácticas y hábitos higiénico – sanitarios adecuados. En última instancia, se recurrirá a métodos activos, ya sea mediante sistemas físicos, tratamientos químicos, con productos de baja toxicidad, o bien empleando agentes biológicos. El objetivo es conseguir un menor impacto sobre la salud y el medio ambiente, a bajo coste económico.

El Plan de Control Integrado de Plagas se desarrolla en 3 niveles de actuación:

  • Diagnóstico de situación.
  • Programa de actuación.
  • Evaluación.

Diagnóstico de situación

La primera fase del procedimiento es la recogida inicial de información (a través del responsable del establecimiento, y por otra parte, con la inspección “in situ” de las instalaciones y el entorno) buscando los elementos estructurales, ambientales o higiénicos que puedan intervenir en la proliferación de especies nocivas.

Objetivo: identificar la especie responsable de la plaga: roedores (ratas, ratones,…), chinches de la cama, cucarachas, palomas (aves), carcoma, termitas, hormigas, pulgas,…

Teniendo en cuenta su biología y comportamiento junto con las condiciones internas y externas del edificio o instalación se elaborará el programa de actuación.

Análisis de Información. Incluye: Aspectos biológicos, aspectos ambientales, aspectos intrínsecos y de comportamiento y, medidas y estrategias de actuación.

Programa de Actuación

Planificación de las actuaciones a realizar. Debe incluir las medidas de control establecidas, que en la mayoría de los casos no será una aplicación puntual sino un conjunto de actuaciones distintas que se complementa, realizadas de forma periódica, para el control vectorial de las poblaciones existentes. Las actuaciones deben estar planificadas en el tiempo y contar con un método de avaluación y seguimiento para verificar su eficacia.

Medidas integradas dentro del Programa de Actuación:

  • Saneamiento del medio.
  • Medidas estructurales y barreras físicas.
  • Medidas higiénico – sanitarias.
  • Métodos activos.

Debe de establecerse un sistema de registro que recoja: diagnóstico de situación, programa de actuación, incidencias, medidas correctoras, plan de mantenimiento, certificados, análisis,…

Evaluación

Una vez ejecutado el Programa de Actuación, requiere de un seguimiento y evaluación para comprobar el grado de cumplimiento y la efectividad de las medidas acometidas. También se recogerán las incidencias derivadas del Programa de Actuación aplicado.

Después de la implantación del Plan de Control de Plagas debe llevarse a cabo una estrategia de mantenimiento: 

  1. Listado de instalaciones y equipos.
  2. Periodicidad de revisiones o labores a realizar.
  3. Responsable de la realización de las labores descritas.
  4. Registro de las actividades realizadas y las incidencias detectadas.

La norma UNE-171210 “Calidad ambiental en interiores. Buenas prácticas en los planes de Desinfección, Desinsectación y Desratización” recoge este procedimiento de actuación basado en la metodología del control integrada de plagas.

En las zonas de recogidas de residuos de los edificios de nueva construcción se realizan operaciones de mantenimiento periódico, recogidas en el Código Técnico de la Edificación (CTE).

PLAN DE LIMPIEZA Y DESINFECCIÓN

Con la limpieza se trata de conseguir el nivel de limpieza óptimo y no diseminar en ambiente interior partículas procedentes de la realización de una incorrecta operación de limpieza.

La desinfección será realiza sólo en aquellos casos en los que el programa de limpieza sea insuficiente para el control del riesgo y siempre posterior a ésta, salvo contraindicación específica. Con la desinfección se reduce la carga microbiana a niveles no nocivos para las personas.

Al igual que ocurre con los plaguicidas y biocidas, se debe minimizar el uso de productos químicos (como los desinfectantes químicos), y en el caso de ser necesarios, se utilizarán los de menor toxicidad, respetando los plazos de seguridad y los usos para los que están permitidos, siguiendo las indicaciones de la ficha de datos de seguridad.

Si en los locales e instalaciones específicas fuera necesario valorar el riesgo biológico, se diseñará el Plan de Desinfección, se establecerá el procedimiento de actuación siguiendo el modelo general (diagnóstico de situación, medidas de control y evaluación). En el caso de instalaciones e infraestructuras en los que por imperativo legal los tratamientos sanitarios sean obligatorios, los criterios técnicos a seguir en el uso de productos químicos serán los contemplados en la normativa vigente.

El Plan de Limpieza y Desinfección debe incluir como mínimo:

  • Plano de instalaciones e inventario de equipos y utensilios y tipo de actividad o uso.
  • Actividades de Limpieza y Desinfección: Métodos, Productos, Frecuencia y Responsables.
  • Controles analíticos: tamaño muestral (número de puntos y su distribución), frecuencia, métodos analíticos acordes con la normativa vigente o, en su defecto, recomendaciones existentes, laboratorio contratado para la toma de muestras.
  • Registros – Documentación: Fichas de datos de seguridad de cada producto, Empresa Aplicadora, Incidencias, etc.

GESTIÓN SANITARIA DE LAS AGUAS DE CONSUMO HUMANO

Los microorganismos que pueden contaminar las fuentes de agua provienen principalmente de las heces de personas o animales que puedan contener patógenos para los seres humanos, este es el caso de Giardia lamblia, Escherichia coli O157, Yersinia enterocolitica, virus de la hepatitis A o E, etc., pero también por otros patógenos que colonizan el agua de forma natural como Pseudomonas aeruginosa, o Legionella pneumophila.

Asimismo, también es de gran relevancia la presencia de sustancias químicas en el agua, cuyo origen puede ser natural (arsénico, selenio, antimonio...), o bien son debidos al tratamiento de agua potable o de su transporte (plomo), o por contaminación agrícola o industrial (pesticidas, nitratos, metales pesados, etc.).

La calidad del agua potable está regulada por el R.D. 140/2003 de 7 de febrero, por el que se establecen los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano, y establece los parámetros a controlar y los valores que debe cumplir en el punto donde se pone a disposición del consumidor.

GESTIÓN SANITARIA DE INSTALACIONES Y DISPOSITIVOS DE RIESGO DE LEGIONELOSIS.

La legionelosis se transmite por vía aérea a partir de diversas fuentes de infección capaces de emitir aerosoles contaminados con la bacteria: torres de refrigeración y condensadores evaporativos, agua caliente sanitaria, bañeras, piscinas de hidromasaje, equipos de nebulización, fuentes ornamentales, equipos de terapia respiratoria, etc. Las personas se contagian al inhalar pequeñas gotitas que contienen la bacteria (<5 µm).

Normalmente, el periodo de incubación oscila entre los 2-10 días y la enfermedad puede presentarse como un brote de dos o más casos con exposición a una única fuente, o como casos aislados sin evidente agrupación temporal o geográfica.

CRITERIOS ESTRUCTURALES, HIGIÉNICOS Y DE UBICACIÓN.

Se trata de medidas dirigidas a prevenir la creación de zonas aisladas o inaccesibles en las instalaciones donde no lleguen a ser efectivas las operaciones de mantenimiento, limpieza y por tanto, puedan favorecer el desarrollo y propagación de la Legionella desde estas zonas sucias al resto de la instalación.

  • Criterios de ubicación. La descarga de aerosoles de las torres de enfriamiento y condensadores evaporativos debe realizarse a una distancia mínima de tomas de aire exterior y de puertas o ventanas, para evitar que puedan entrar en el edificio donde se ubica la instalación o en otros edificios cercanos. El punto de descarga debe estar como mínimo a una cota de 2 m por encima de la parte superior de cualquier elemento o lugar a proteger (tomas de aire de sistemas de acondicionamiento, ventanas, lugares frecuentados) o a una distancia de 10 m en horizontal. Estas distancias y el procedimiento para su cálculo están recogidas en la Norma UNE 100030 IN: guía para la prevención y control de la proliferación y diseminación de legionella en las instalaciones.

SISTEMAS DE AGUA CLIMATIZADA CON O SIN RECIRCULACIÓN.

Este tipo de sistemas engloba diversas instalaciones que en su funcionamiento dirigen hacia el cuerpo humano agua mezclada con aire o agua a presión con fines recreativos, terapéuticos o de relajación. Estas instalaciones suelen operar a temperaturas entre 28 y 42°C, además presentan una constante agitación del agua a través de chorros de alta velocidad y/o la inyección del aire, con o sin recirculación del agua.

Pueden ser de uso individual o colectivo y estar ubicadas en el interior o exterior de edificios. Cuando están ubicadas en viviendas particulares, se encuentran excluidas del ámbito del R.D. 865/2003 (Legislación y normativa de la legionella). Por lo general, las de uso individual son sin recirculación y las de uso colectivo con recirculación.

Bañera e Instalaciones sin recirculación de uso individual.

El agua debe cambiarse para cada usuario después de cada sesión mediante el llenado y vaciado, por lo que no disponen de sistemas de desinfección en continuo. En estas instalaciones la temperatura del agua se consigue por mezcla de agua fría de consumo humano y agua caliente sanitaria. Son bañeras con inyección de agua y/o aire de alta velocidad. Entre ellas están las bañeras de hidroterapia o “whirlpool”, y bañera de hidromasaje, torbellino o “jacuzzi”.

Bañeras y piscinas con recirculación de uso colectivo.

Son instalaciones de baño que están diseñadas para permanecer sentado y que pueden ser utilizadas por varios usuarios simultáneamente. El agua se mantiene por circulación a través de filtros y se trata habitualmente por medios químicos como cloro o bromo para conseguir un control microbiológico de la misma. Incluyen las bañeras o piscinas de tipo "spa”, baños de burbuja, piscinas hidromasaje, etc.